jueves, 1 de septiembre de 2016

1 DE SEPTIEMBRE

Hoy toca despedirse de Londres, y hacer las ultimas compras.

Primero vamos al traid, después nos bajamos en Oxford St. para ir a LIBERTY, en Regent Street, en el distrito londinense de West End. A primera vista nadie diría que se trata de una enorme tienda, ya que la preciosa fachada de su edificio, de estilo Tudor y decorada con vigas de madera, más bien se asemeja a una gigantesca casa de muñecas.


El origen de los almacenes Liberty se debe a Arthur Lasenby Liberty, un comerciante que en 1875 compró media tienda en Regent Street para comercializar telas, adornos y otros objetos de arte que importaba de Japón. En sólo un año consiguió comprar la otra parte de la tienda, y en los años siguientes continuó creciendo, ampliando la gama de productos y adquiriendo los edificios adyacentes.

Uno de sus mayores logros durante sus inicios fue la estrecha relación que consiguió entablar con numerosos diseñadores ingleses, especialmente con los que en 1890 predicaban el Art Nouveau o modernismo, caracterizado por telas con motivos de plantas y flores. Surgió así el famoso estampado de pequeña flores denominado Liberty.

El interior de los almacenes está en consonancia con su fachada. La exclusividad y la tradición se entremezclan para crear un ambiente sosegado, donde destacan sus pulidos suelos y las espectaculares escaleras de madera, con unas galerías que dan al patio central, donde cuelgan unas espectaculares lámparas. La iluminación suave, la decoración exquisita y el encantador trato de sus dependientes invitan a recorrer sus espacios sin prisa, contemplando y disfrutando de todo.

Eso sí, todo es tan carísimo que sólo se puede disfrutar con la vista. Hay muchas cosas de William Morris, y curiosamente, en la última planta ya tienen unas salas dedicadas a la Navidad. Estos corren más que El Corte Inglés.

Después nos vamos a Camden town, mercadillo más acorde con nuestra economía, donde compramos los últimos detalles que nos faltaban, y nos hacemos una foto con Amy Winehouse, que nos encontramos por casualidad mientras esperamos a Miguel.
Aquello es un laberinto de callejones y de puestos de todo tipo.


Volvemos y comemos en casa, pero Miguel y yo nos escapamos a Notting Hill hasta las seis, que volvemos y hacemos las maletas y limpiamos la casa.

miércoles, 31 de agosto de 2016

31 DE AGOSTO

Hoy vamos a hacer una ruta que hemos encontrado en un folleto de los que cogí en la oficina de turismo. Es la RUTA DE DICKENS. Nos encaminamos al primer punto: SU CASA MUSEO.

Existe este museo dedicado a su figura en el distrito de Holborn, instalado en la que fuera su vivienda familiar durante casi tres años, de 1837 a 1839. Es un edificio de cuatro plantas estilo georgiano donde se conservan todo tipo de objetos y manuscritos del ilustre escritor, como plumas, cartas, muebles, una interesante colección de pinturas y ediciones originales.

Una de las pinturas más destacadas es el retrato inacabado del escritor que realizó RW Buss y que se conoce como Dream Dickens. En él aparece Charles Dickens en el estudio que poseía en Gads, la casa de campo que el escritor tenía en la localidad inglesa de Higham, en el condado de Kent. En la vivienda que hoy ocupa el museo vivió Dickens con su esposa Catherine y los tres hijos nacidos hasta ese momento (llegó a tener hasta 10 hijos). De hecho, dos de sus hijas, Mary Kate y Macready nacieron en esta casa. Compartieron su hogar en esta época un hermano de Dickens, Federico, y una hermana de su esposa, María.

También fue aquí donde Charles Dickens escribió obras como Oliver Twist y Nicholas Nickelby, finalizó The Pickwick Papers, y comenzó a escribir Barnaby Rudge.



Entramos gratis gracias a las tarjetitas del Museo de Rocío. Cada habitación hay una rejilla por la que se escucha el sonido que había en tiempos de Dickens.

En la planta baja está el comedor, con la mesa puesta como si Charles fuera a entrar de un momento a otro, y por la rejilla escuchamos el ruido de los carros que pasaban por la calle y el pregonar de algunos mercaderes, y la sala de costura de Catherine, con sus hilos, su bastidor y todas sus cositas se escuchaba cómo contaba las puntadas y el ruido de sus tijeras.

En el sótano la parte del servicio: cocina, lavadero (con una lavadora manual la mar de curiosa que era un verdadero adelanto en su época), la bodega (con una lista de las botellas que tenía, algunos de ellos vinos españoles, y una rata fosilizada) y la alacena.


En la primera planta están la sala del piano y la biblioteca de Dickens, con el escritorio donde redactó sus libros y una gran biblioteca. También hay un atril desde el que Charles leía sus textos al público.

Arriba, los dormitorios de los adultos. Hay una silla que era como un retrete, y la cama de Dickens, que tenía que ser bajito a juzgar por su tamaño. También hay un pequeño cuarto con una bañerita en la que cabía sentado, junto a una chimenea para calentar el agua y que no se nos congelase al lavarse.


La parte más coqueta es la superior, donde dormía la nanny y los niños. Tienen la ropita preparada en el armario junto a un espejo, y los juguetes. En el dormitorio del servicio la colcha de la cama tenía serigrafiados textos de Dickens.


En la escalera está escrito con unas letras preciosas el testamento de Catherine, con las cosas que le legó a cada uno de sus herederos: "a mi hijo Charles, el vaso de plata...".


Y abajo, un coqueto jardín que está transformado en una cafetería, con unas tartas de lo más apetecibles. En el jardín hay una lápida detrás de un rosal, es de uno de los ilustradores de las obras de Dickens, Robert Seymour. El caso es que desde sus primeras publicaciones por entregas semanales o mensuales éstas ofrecían un par de ilustraciones que animaban el texto. Tan importante era para Dickens el soporte visual de sus novelas que todas, salvo dos –Tiempos difíciles (1854) y Grandes esperanzas (1860–1861)-, se publicaron originalmente con ilustraciones. La fórmula tuvo un éxito notable.

La relación de Dickens con Robert Seymour, otro de los afamados dibujantes de los años 30, no pudo durar más que las tres primeras entregas (siete dibujos) de su primera novela, Papeles póstumos del Club Pickwick (1836-37). La relación fue breve porque el artista se suicidó. Algunos acusaron injustamente de esta desgracia al novelista y a los editores Chapman & Hall, que horas antes de que Seymour se descerrajase un tiro habían discutido con él por no estar satisfechos con el ritmo de su trabajo. La muerte del dibujante originó un grave problema porque ponía en peligro la fórmula exitosa de una historia narrada por capítulos/grabados por la que habían apostado. La nueva entrega fue encargada a Robert William Buss (dos dibujos), pero su trabajo no satisfizo ni a los editores ni a Dickens, por lo que finalmente hubo que buscar un nuevo ilustrador para la siguiente. El polémico libro lo terminó el dibujante Hablot Knight Browne, que tomó desde ese momento el sobrenombre de “Phiz”.

Tras permanecer tres años en esta vivienda, Dickens y su familia se trasladaron a una vivienda mucho más lujosa pero, curiosamente, el único edificio relacionado con el novelista que permanece en pie es este que alberga su museo.

En el año 1923, la casa se encontraba en un estado tan lamentable que amenazaba ruina, y el ayuntamiento estuvo a punto de demolerla. Gracias a la intervención de la Hermandad Dickens se salvó la vivienda. Sus miembros compraron la propiedad y renovaron el edificio, convirtiéndolo en el actual museo. Durante el año 2012 el museo de Charles Dickens permanece cerrado para ser totalmente renovado, reabriendo sus puertas en diciembre de este mismo año. Nos encantó, y nos entraron ganas de leer sus obras.

Paseamos por las calles cercanas siguiendo la ruta, pero nos entra hambre y casualmente nos topamos con una calle llena de restaurantes, EXMOUTH MARKET. Es una pequeña calle semipeatonal, con tiendas muy bonitas de cosas de diseño, y una peluquería con un nombre muy gracioso: Barber Streisand.

Hay muchísima oferta, y al final nos metemos en uno que se llama SWEET. Allí, sentados, curioseamos un plano que he cogido del museo de Dickens, que se llama "La milla de los Museos", donde aparecen museos poco conocidos de Londres. Nos llama la atención uno y decidimos cambiarlo por la ruta de Dickens.

Camino del metro pasamos por un local que se llama Free word, que parece ser un lugar dedicado a las palabras. En la puerta hay una pizarra en la que ponen una palabra cada día y lo que significa. La de hoy es:

EXCEREBROSE (adjetive) BRAINLESS: HAVING NO BRAIN

También pasamos por un curioso pub llamado Betsey Trotwood, en una casa muy bonita.



Descendemos del metro junto al Támesis, y nos encontramos de pronto con un gran edificio, que resulta ser nuestra meta: SOMERSET HOUSE. Es uno de los grandes edificios históricos de Gran Bretaña. Está situado en la orilla norte del Támesis, frente al National Theatre de Londres, en la parte Sur de The Strand. Construido en el siglo XVIII por Sir William Chambers, albergaba originalmente oficinas gubernamentales, sociedades científicas y la Oficina Naval. Recientemente, gracias a una inversión de 48 millones de libras, Somerset House se ha convertido en hogar de diversos museos, restaurantes y cafés. Dos de los museos más conocidos son el Courtauld Institute of Art y el Gilbert Collection of Decorative Arts. Además es la sede de la Royal Society of Literature.



Vamos al COURTLAND INSTITUTE OF ART. Un verdadero descubrimiento. La colección es magnífica desde el principio hasta el final, y el edificio que la aloja precioso, con los techos pintados y una escalera ovalada.



Entre otras joyas está el retrato de Van Gogh con la oreja cortada, o el cuadro de Manet de la camarera del Folies-Bergere, pero la lista de cuadros nos deja con la boca abierta: Cezanne, Gaugin, Fray Angelico, Rubens... No podemos creernos lo que vemos, y nos queda el regusto de haberlo descubierto así, accidentalmente. Las salas están casi vacías de público, nada comparable a la National Gallery, donde hay que pegarse codazos para ver los Girasoles de Van Gogh. Vamos de sala en sala sin poder creernos lo que estamos viendo.

La exposición temporal también nos deja asombrados. Se trata de las acuarelas de GEORGIANA HOUGHTON (Las Palmas, 20 de abril de 1814 – Londres, 1884) una artista victoriana británica, espiritista y medium. Entre los años 1860 y 70 produjo esta sorprendente serie de acuarelas abstractas asegurando que estaba guiada por varios espíritus, entre ellos varios artistas del Renacimiento, Ticiano o seres superiores angelicales. En 1871 expuso 150 obras en la New British Gallery, en Bond Street, ante el público perplejo de Londres. La exposición resultó un fracaso comercial y la dejó en la quiebra. Continuó pintando pero su trabajo no se llegó conocer. La muerte de sus padres y de sus protectores familiares la incitaban en su objetivo de comunicarse con los muertos. Se hizo fotógrafa para captar con la cámara fotográfica sombras y signos de otras vidas, ajenas a la suya. Murió en la pobreza en 1884 en Londres. La mayoría de sus obras recalaron en la Unión de Espiritistas Victorianos de Melbourne (Australia), donde fueron enviadas para una exposición que no se llegó a realizarse. Algunos críticos consideran que su pintura, de haber sido conocidas y difundidas, se hubiesen adelantado a Wassily Kandinsky y sus teorías del arte abstracto de 1910 y Georgiana hubiese sido la fundadora de este arte en lugar del ruso. Pero, a diferencia de Kandinsky, la canaria vivió en la oscuridad del espiritualismo en la época victoriana en Londres. Al igual que hizo ella en 1871 la galería ofrece al público lupas para examinar con mayor atención las pinturas, que están llenas de detalles y líneas hechas a base de puntos minúsculos. ¡Alucinante!

En la tienda, que visitamos a continuación, hay una dependienta española que nos explica que este museo es "la joya más desconocida de Londres" y que los conservadores del museo, al recibir un email con la obra de Georgiana, y antes de saber quién era, pensaron que era de un pintor de los años 60 después de un tripping.



Vamos desde allí hacia el BIG BEN y Westminster, volvemos a ST. JAMES PARK, donde nos entretenemos con las ardillas.



Hay una luz preciosa, y el parque está muy animado.





Hoy queremos ver Londres de noche, así que hemos reservado mesa en un restaurante chino de Chinatown para cenar y celebrar así el cumpleaños de Carlos, que estaba solito en su día, así que vamos hacia Piccadilly, y tras la cena volvemos por la zona de los teatros, justo donde se representa LOS MISERABLES desde hace más de 30 años.


Volvemos a casa en autobús, pasando por la iluminada y animada Oxford st., viendo londres de noche, como queríamos. Un magnífico fin de un día inmejorable.

martes, 30 de agosto de 2016

30 DE AGOSTO

Vamos a varias tiendas de charity, donde encuentras cosas muy baratas de ropa de marca. La que más nos gusta es TRAID, justo al lado de casa, en Westbourne grive, y allí compramos tantas cosas que tenemos que volver a casa a dejarlas.

Carlos y Miguel se van a un mercadillo tipo alcosa, donde le dijeron a Miguel que había unos zapatos que le gustan, y nosotras a la National Gallery a ver una exposición magnífica: Painter's Paintings, donde se exponen las colecciones privadas de muchos artistas como Van Dick, Matisse, Degas, Freud y otros británicos. Es curiosa porque se ve el tipo de pintura que le interesaba a cada uno.



Nos metemos en la tienda, que hay cosas preciosas. Y un panel donde metes la cabeza y te conviertes en girasol de Van Gogh. Por supuesto, hacemos el tonto y la ponemos.



De allí vamos hacia CHARING CROSS, a buscar "Las uvas de la ira" de Steinbeck en inglés, que me la ha encargado una amiga. Este paseo es obligatorio si eres un amante de la literatura y de los libros. Esta zona es famosa por sus tiendas de coleccionismo y sobre todo por sus librerías, y en ella está basada la novela de Helene Hanff "84 Charing Cross Road", que compraba libros de segunda mano desde los Estados Unidos. Este libro se adaptó en una película de 1987 protagonizada por Anne Bancroft y Anthony Hopkins y también en una serie y una radionovela de la BBC. En realidad, el 84 Charing Cross Road, situado justo al norte de Cambridge Circus, no ha sido una librería desde hace muchos años; su planta baja contiene actualmente un restaurante.

La calle no ha perdido el encanto bohemio y cultural que la forjó en décadas anteriores. Entramos en varias preguntando por el libro, que en inglés tiene un nombre impronunciable para nosotras "The grapes of wrath". ¡Pero lo encontramos al fin sin tener que preguntar ni nada! Hay estaba, en la S de Steinbeck y prácticamente nuevo.

Despues nos unimos a los hombres en una estación de metro, y vamos a otro traid que han visto en un barrio muy lejano, Paddington, aunque no nos gusta nada la ropa, y se nos hecha encima la hora de la comida. Volvemos en la parte alta de un autobús, asustándonos en cada curva, pero disfrutando de ver calles y barrios nuevos. Pasamos por la parte donde estuvimos viendo el carnaval.



Decidimos comer en casa y salir por la noche por Picadilly pero nos apalancamos y al final vamos a un pub cercano.

lunes, 29 de agosto de 2016

29 DE AGOSTO

Tras el desayuno nos vamos directamente al CARNAVAL DE NOTTING HILL. Es el mayor festival de Europa.


Los orígenes de este Carnaval se remontan a la primera celebración que la periodista Claudia Jones, original de Trinidad, celebró en el año 1959 tras unos disturbios raciales acontecidos en Notting Hill. Años después, en 1965, la gran comunidad de inmigrantes de las Indias Occidentales que existe en el barrio, especialmente los originarios de Trinidad y Tobago, fue la responsable del primer desfile que tuvo lugar en la calle, y sigue siendo la que organiza cada año el carnaval. Tuvo lugar dentro de un pabellón y obtuvo un gran éxito.

Con un marcado aire caribeño, durante tres días más de un millón de personas asisten a los singulares desfiles que recorren las calles de Notting Hill, Royal Borough de Kensington y Chelsea. Dicen las guías que es el más grande después del de Río de Janeiro.

Suele comenzar el sábado con un concurso de grupos de percusión. El domingo es el Día de los Niños, con un desfile que sigue una ruta más corta. También es el día que se reparten los premios a los mejores disfraces.

El lunes (que en el Reino Unido es día festivo) se celebra el desfile principal. Por la tarde-noche, las carrozas dejan las calles en fila y la gente sigue festejando en las numerosas after-parties.

Los que más nos gustan son los brasileños, que llevan música en vivo, la escuela de samba brasileira, porque después comienzan a pasar camiones con una música tan alta que el pecho te retumba que da susto. Diría yo que a la parte masculina del grupo también le gustaron algunos traseros de las brasileiras.

Hay muchísima policía, algunos de ellos se ponen a bailar con las bailarinas que pasan. Conocemos a un español, cuya hija vivía allí al lado, en un callejón donde estaba la policía y los servicios de urgencia.

Tras unas cuantas carrozas nos vamos, y nos topamos con una preciosa iglesia, ST. STEPHEN CHURCH


Tiene una torre con un reloj con los números dorados, y está rodeada por un bucólico jardincillo.


Cogemos el metro, aunque tenemos que dar un rodeo inmenso porque hay muchas estaciones cerradas por el carnaval, y nos vamos a COVENT GARDEN. Está ambientadísimo, con muchas actuaciones en la calle, y un mercadillo de cosas vintage muy chulas. Allí nos dispersamos y cada uno se va al sitio que más le interesa. Nosotras, por supuesto, a los mercadillos, Carlos a los espectáculos, y Miguel se queda sentado en la plaza viendo a un mago.




Vamos después por la CALLE ST. MARTIN, toda llena de pubs y restaurantes, y nos metemos en un italiano que, curiosamente, se llama PEPE. Volvemos después hacia Covent Garden y entramos en un ROKIT que hay al lado.

Volvemos a casa y salimos del metro cuando la gente se va del Carnaval, algunos en un estado lamentable. En la puerta de la estación hay uno sentado casi con un coma etílico. Los amigos le hablan pero él está totalmente ausente.


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domingo, 28 de agosto de 2016

28 DE AGOSTO

Hoy vamos a conocer otro de los grandes mercadillos de la ciudad, el de BRICK LANE.

Al salir de casa nos encontramos con ríos de gente que van hacia el Carnaval de Notting Hill, que empieza hoy.

Nos bajamos en la gran estación de LIVERPOOL STATION, pasamos por un pub del que habla Enric González en su libro, es el DIRTY DICK:
El Dirty Dick's es uno de los mejores pubs de la City. Y tiene una historia sórdida, no del todo inapropiada para la zona. El «sucio Dick» del rótulo era Nathaniel Bentley, un ferretero que vivió en el número 46 de Leadenhall Street. El día de su boda, con el banquete ya dispuesto, la novia murió repentinamente y Bentley, abrumado por el dolor, cerró la sala donde debía celebrarse el festejo para no abrirla nunca más. Los manjares del banquete se pudrieron y Bentley también: no volvió a lavarse o afeitarse y se dejó morir muy lentamente, rodeado de inmundicias y cadáveres de gatos. De ahí el apodo de Dirty Dick. Cuando el ferretero falleció, en 1819, convertido en una auténtica leyenda, el dueño de un pub de Bishopsgate compró la basura amontonada por Bentley y expuso en su establecimiento, rebautizado como Dirty Dick's, los restos del banquete y los cadáveres de los gatos. Charles Dickens vio muchas veces aquella miserable decoración y se inspiró en la tragedia de Dirty Dick para crear el personaje de Miss Haversham en Grandes esperanzas. La parafernalia del pobre Dick fue retirada en 1985, pero aún se exhibe en el pub algún gato momificado.



Atravesamos un mercadillo tipo Alcosa, y llegamos a una calle donde se celebra una boda hindú, todas las mujeres con sus preciosos saris en la puerta de un local.

Por fin llegamos. Brick Lane es una calle bastante larga con montones de puestos de cosas de segunda mano de todo tipo. Entramos en un local subterráneo donde hay muchísimos puestos. En uno de ellos encuentramos unos petos de ante ideales para Marta y Lucía, pero Rocío y yo también picamos y nos compramos unas gafas de sol.

Algunos puestos son estilo vintage, con cosas chulas. 
Otros te sorprenden por las cosas tan feas que tienen.

En el 181 de Brick Lane hay dos mercadillos:
-The Tea Rooms que es  más pequeño y tiene con cosas antiguas. 
-Backyard Market que es más grande y tiene cosas nuevas y actuales. 

En The Tea Rooms Rocío encuentra lo que lleva buscando todo el tiempo: su chaqueta para la boda de Mallorca. Era esa. La estaba esperando. Es un precioso abrigo de seda roja con bordados como un mantón de Manila.

En Backyard hay cosas más normales, unas de artesanía y otras de las que te encuentras en cualquier lugar.

Seguimos por toda la calle, disfrutando del espectáculo que supone ver gente tan variopinta. También entramos en la tienda Rockit para ver si Carlos encuentra algo.


Entrando en la Torre Truman está este mercadillo de comida. En la puerta había un chaval con el que Carlos y Miguel estuvieron hablando, era valenciano y hacía imitaciones de instrumentos.

Dentro encontramos comida mexicana, india y china que colocan en cajitas de cartón para tomar por la calle, el sitio es muy bonito, con una estructura industrial, muchas paredes de ladrillo y unos puestos con una comida, visualmente, muy atractiva.

Dentro hay mesas también, así que compramos lo que más nos apetece y nos sentamos tan ricamente.

Volvemos callejeando hacia la estación, y admirando los grafittis de las paredes y las pegatinas artísticas que hay pegadas en señales de tráfico y en algunos muros.


De alli vamos a la NATIONAL PORTRAIT GALLERY. Su colección está formada por retratos de personajes destacados de la historia; el edificio está construido justo detrás de la National Gallery. Fue fundada en 1856 con el espíritu victoriano del idealismo y la educación a través del ejemplo; el objetivo de la colección era reunir retratos de los grandes y poderosos de Gran Bretaña para que inspiraran a otros. La colección incluye fotografías y pinturas, además de caricaturas, dibujos y esculturas. No nos resulta demasiado interesante. Se ve que el espíritu victoriano no es lo nuestro.



Al salir nos metemos en la cripta de la iglesia ST. MARTIN IN THE FIELDS, que está justo enfrente. Es una iglesia anglicana del siglo XVIII, donde se celebran muchos conciertos. En la cripta, sobre las lápidas, hay un bar, donde nos tomamos un té. Es restaurante y sala de música a la vez, aunque en el pasado el sitio fue empleado como un refugio antiaéreo durante la 2ª guerra mundial.

De ahí a casa, a reposar.

sábado, 27 de agosto de 2016

27 DE AGOSTO

Hoy nos vamos a uno de los mercadillos más populares de Londres, PORTOBELLO, en Notting Hill. Se celebra en Portobello Rd. Esta calle tiene unos tres kilómetros de longitud y conecta Notting Hill con Ladbroke Grove.

Nos damos cuenta que la casa está cerquísima, así que vamos andando. Nos llama la atención que hay muchos carpinteros tapiando jardines, calles y escaparates, y recuerdo que leí que los vecinos protestaban porque en el carnaval de Notting Hill, que se celebra este fin de semana, la gente orina y deja asquerosos sus jardines, así que se atrincheran de esta forma.


El mercadillo consiste en una calle llena de puestos de cosas de todo tipo, desde fruta a antigüedades, joyas, artesanía, ropa..., pero también hay pequeñas galerías con un batiburrillo de antigüedades y curiosidades.



Compramos varias cosas, unos colgantes-lupa para las cegatonas como nosotras, unos broches de marfil y coral tallados, Miguel se compra unos carteles a imitación de los antiguos (de cerveza)...

Tras recorrernos la calle varias veces el hambre aprieta, y Miguel está perdido en la otra punta, así que nosotras nos compramos unos crepes y vamos a su encuentro comiendo. Al final de la calle nos encontramos con él y se compra también él algo de comer y nos sentamos en un poyete de Cambridge Gardens a comer.

A la vuelta nos sorprende una señora vestida de la Reina de Inglaterra, y nos hacemos fotos con ella. Es genial, con una corona del Burguer King y su bolsito colgado del codo. Hay que tener valor y mucho sentido del humor para salir a la calle así.


Volvemos a casa cargadas de bolsas y de experiencias nuevas y esperamos a Carlos, que llega sobre las nueve de la noche.




viernes, 26 de agosto de 2016

26 DE AGOSTO

Hoy nos pegamos un buen pateo. Y eso que hace un calorín parecido al de nuestra tierra.

Vamos primero a la CATEDRAL DE ST. PAUL, aunque no entramos porque es carísimo entrar, y estamos haciendo la ruta "Londres para tiesos". El jardín esta ambientadísimo, hay mucha gente comiendo tumbada en el césped, aprovechando el buen tiempo que hace. ¡Anda que en Sevilla lo iban a permitir!.



En la puerta de la Catedral hay un grupo de música clásica tocando, y la gente se sienta en la escalinata a escuchar.


Cruzamos la calle y entramos en la oficina de Turismo, a ver qué folletos hay de actividades que se puedan hacer. Seguimos hacia GODIMAN ST., una calle peatonal que desemboca en el PUENTE DEL MILENIO, obra del arquitecto Richard Foster.


El Támesis está muy bajo, y se han formado como unas playas de guijarros en las dos riberas, donde la gente pasea y coge piedras. Nos sigue impresionando el agua del río, que es un barrizal. El puente es precioso, peatonal, con unas vistas magníficas. Por un un lado la cúpula de la Catedral...


...Y enfrente la fachada industrial y modernísima de la TATE MODERN.



Miguel se queda tirado en el cesped mientras nosotras vamos al servicio de la Tate y vemos una expo de Georgia O'keeffee, una de las máximas representantes del arte moderno estadounidense desde 1920. A mí no me interesa mucho la obra, unas enormes flores de vivos colores, pero siempre es interesante ver el montaje de estas grandes exposiciones. En una vitrina tiene los libros de lectura de la artista, dedicados por sus amigos escritores. Hay muchas fotos de ella en blanco y negro, algunas son desnudos artísticos.

A la salida nos asomamos a la terraza, desde la que hay unas vistas fantásticas de Londres.



Desde esta terraza vemos a Miguel en el césped, está hablando con un señor mayor, luego nos cuenta que no sabía si era un traficante de drogas italiano, aunque tenía un aspecto de abuelete de lo más normal.

Seguimos por la ribera nos dirigimos hacia el SHAKESPEARE GLOBE THEATRE.



Aunque Shakespeare nació y murió en Stratford-upon-Avon, vivió varios años en Londres. Sus obras se representaron en un teatro igual que este, aunque fue demolido en 1644 (Shakespeare había muerto en 1616). En 1993 empezó la reconstrucción del edificio, que abrió sus puertas en 1997 bajo el nombre de Shakespeare's Globe Theatre. El recinto es una reproducción fidedigna de un teatro del siglo XVI.

Antes de llegar vimos a los invitados a una boda, que esperaban la salida de los novios de un restaurante. Las damas de honor iban vestidas de rosa, bastante cursis a mi modo de ver, y los padrinos con las corbatas de la misma tela y color, idem. Pero lo que más nos llamó la atención fue algún que otro invitado vestido de escocés, con unos calcetines gordos de lana hasta la rodilla, a pesar del calorín que hacía. Tendrían los pinreles achicharraos, los muchachos.

Callejeamos en dirección al BOROUGH MARKET,  pasamos por una iglesia de la que únicamente se conservaba la fachada, con un gran rosetón.


En el mercado compramos la comida que más nos apetece, de la inmensa variedad que existe, y nos la comemos al lado de una réplica del Galeón de Sir Francis Drake (competencia de la Nao Victoria, según nos asesora el grumete Miguel).



Después cruzamos el puente, cogemos en metro y nos bajamos frente al museo Victoria and Albert para ir andando hasta Harrods, aunque antes no podemos resistir la tentación de entrar en un Charity de superlujo (aunque muy barato también) que sale a nuestro encuentro, con ropa de Armani y otras marcas por el estilo.

HARRODS es inenarrable. Entramos por la parte de la carnicería, con sus azulejos modernistas de pavos reales.

Pero la escalera de estilo macarrónico-egipcio con la escultura de Diana de Gales y Dodi al Fayet volando hacia el más allá nos deja sin palabras. Superado el susto, paseamos por algunas plantas viendo las cosas tan carisimas que venden, y a los árabes con pasta comprando como si no hubiera un mañana. ¡Donde se ponga un Charity!

Nos vamos hacia la zona de Belgravia, y vemos en la trasera de los almacenes los cochazos aparcados con los chóferes dentro, algunos tienen un pinganillo en la oreja esperando que los avisen para recoger a los señorones. Cada vez que viene un guardia arrancan, aunque los coches son muy silenciosos.



Vamos por Sloanes street, llena de tiendas caras, y por Lowndes square donde se repiten las escenas de los coches. Allí vemos a unos chavales de la edad de Miguel con una bolsa grande de Gucci. En una zona de casas de esas que tienen un jardín enfrente vemos cochazos aparcados, uno tras otro, brillantes y con los cristales tintados, y en una cafetería un montón de chóferes tomándose un té mientras esperan el aviso.

Pasamos por la Embajada de Francia. Hay una manifestación a favor del burkini, una especie de burka que usan las mujeres para bañarse en la playa, y que en Francia lo han prohibido.

Nos metemos en HYDE PARK, lleno nuevamente de árabes, muchas mujeres con burka en grupitos charlando animadamente. Nos tiramos en el césped a tomarnos un té mientras vemos el espectáculo de gente tan variopinta.

Hay muchísima gente navegando con unos botes de remos y con unos monopatines por el lago SERPENTINE. El Serpentine en realidad era una represa del río Westbourne, que en 1730 formaba ocho pequeñas lagunas naturales en el parque. Actualmente, sin embargo, el lago es llenado con agua bombeada desde el Támesis, ya que debido a la contaminación del Westbourne, se dejó de proveer agua al lago en 1834. Se llama así porque tiene una forma curvada, parecida a una serpiente.

Detrás nuestra hay un grupo de mujeres árabes muy arregladas, con sus túnicas ¡de Chanel!. Vemos a otra que lleva una especie de máscara de metal dorado en la cara, tras mucho pensar imaginamos que será algo para que el velo no se le pegue demasiado a la nariz y a la boca.


Decidimos volver a casa atravesando el parque, así que nos vamos siguiendo la orilla del Serpentine. Cruzamos un puente precioso, donde un chico toca una especie de laúd a los cisnes.


Nos topamos con el MEMORIAL DE DIANA DE GALES, que es una fuente circular donde hay muchos niños bañándose.



Siguiendo hacia Kensington Garden vemos unas esculturas enormes y muy modernas. Es la GALERÍA DE ARTE SERPENTINE. Sus exposiciones tienen que ver con la arquitectura y la educación. Cada año la Serpentine Gallery selecciona a un equipo de arquitectos de fama internacional para diseñar un pabellón en los jardines, como una pequeña muestra práctica de la arquitectura contemporánea.



Pasamos por el monumento a Peter Pan, ya que Kensington Garden inspiraron al autor, J.M. Barrie, para empezar la historia de este personaje. La estatua está en el lugar exacto en el que Peter Pan "aterriza" por primera vez en la primera versión, y fue colocada allí por el propio autor en secreto una noche, ya que le fue denegado el permiso para poder colocarla.

Un poco más adelante vemos LOS JARDINES ITALIANOS, que es el lugar donde nacen los lagos que dividen Hyde Park y Kensington Garden. Eran parte de una finca de caza de Enrique VIII (que además de cargarse a sus siete esposas, tenía tiempo el hombre de cazar). Fueron agregados al parque en 1860. Tiene cinco estanques octogonales con fuentes de mármol y barandillas. Fue copiado de uno similar que había en Versalles y en un principio contenía una bomba para llevar el agua desde un pozo hasta los lagos LONG WATER y THE SERPENTINE.

Ya estábamos casi en Galway rd. cuando escuchamos en la calle un estruendo, y salimos del parque para ver qué era, una gran concentración de ciclistas llenaban la calle con música.

En casa vemos la película "Notting hill", para poder reconocer al día siguiente las calles por las que vamos a pasar.