domingo, 28 de agosto de 2016

28 DE AGOSTO

Hoy vamos a conocer otro de los grandes mercadillos de la ciudad, el de BRICK LANE.

Al salir de casa nos encontramos con ríos de gente que van hacia el Carnaval de Notting Hill, que empieza hoy.

Nos bajamos en la gran estación de LIVERPOOL STATION, pasamos por un pub del que habla Enric González en su libro, es el DIRTY DICK:
El Dirty Dick's es uno de los mejores pubs de la City. Y tiene una historia sórdida, no del todo inapropiada para la zona. El «sucio Dick» del rótulo era Nathaniel Bentley, un ferretero que vivió en el número 46 de Leadenhall Street. El día de su boda, con el banquete ya dispuesto, la novia murió repentinamente y Bentley, abrumado por el dolor, cerró la sala donde debía celebrarse el festejo para no abrirla nunca más. Los manjares del banquete se pudrieron y Bentley también: no volvió a lavarse o afeitarse y se dejó morir muy lentamente, rodeado de inmundicias y cadáveres de gatos. De ahí el apodo de Dirty Dick. Cuando el ferretero falleció, en 1819, convertido en una auténtica leyenda, el dueño de un pub de Bishopsgate compró la basura amontonada por Bentley y expuso en su establecimiento, rebautizado como Dirty Dick's, los restos del banquete y los cadáveres de los gatos. Charles Dickens vio muchas veces aquella miserable decoración y se inspiró en la tragedia de Dirty Dick para crear el personaje de Miss Haversham en Grandes esperanzas. La parafernalia del pobre Dick fue retirada en 1985, pero aún se exhibe en el pub algún gato momificado.



Atravesamos un mercadillo tipo Alcosa, y llegamos a una calle donde se celebra una boda hindú, todas las mujeres con sus preciosos saris en la puerta de un local.

Por fin llegamos. Brick Lane es una calle bastante larga con montones de puestos de cosas de segunda mano de todo tipo. Entramos en un local subterráneo donde hay muchísimos puestos. En uno de ellos encuentramos unos petos de ante ideales para Marta y Lucía, pero Rocío y yo también picamos y nos compramos unas gafas de sol.

Algunos puestos son estilo vintage, con cosas chulas. 
Otros te sorprenden por las cosas tan feas que tienen.

En el 181 de Brick Lane hay dos mercadillos:
-The Tea Rooms que es  más pequeño y tiene con cosas antiguas. 
-Backyard Market que es más grande y tiene cosas nuevas y actuales. 

En The Tea Rooms Rocío encuentra lo que lleva buscando todo el tiempo: su chaqueta para la boda de Mallorca. Era esa. La estaba esperando. Es un precioso abrigo de seda roja con bordados como un mantón de Manila.

En Backyard hay cosas más normales, unas de artesanía y otras de las que te encuentras en cualquier lugar.

Seguimos por toda la calle, disfrutando del espectáculo que supone ver gente tan variopinta. También entramos en la tienda Rockit para ver si Carlos encuentra algo.


Entrando en la Torre Truman está este mercadillo de comida. En la puerta había un chaval con el que Carlos y Miguel estuvieron hablando, era valenciano y hacía imitaciones de instrumentos.

Dentro encontramos comida mexicana, india y china que colocan en cajitas de cartón para tomar por la calle, el sitio es muy bonito, con una estructura industrial, muchas paredes de ladrillo y unos puestos con una comida, visualmente, muy atractiva.

Dentro hay mesas también, así que compramos lo que más nos apetece y nos sentamos tan ricamente.

Volvemos callejeando hacia la estación, y admirando los grafittis de las paredes y las pegatinas artísticas que hay pegadas en señales de tráfico y en algunos muros.


De alli vamos a la NATIONAL PORTRAIT GALLERY. Su colección está formada por retratos de personajes destacados de la historia; el edificio está construido justo detrás de la National Gallery. Fue fundada en 1856 con el espíritu victoriano del idealismo y la educación a través del ejemplo; el objetivo de la colección era reunir retratos de los grandes y poderosos de Gran Bretaña para que inspiraran a otros. La colección incluye fotografías y pinturas, además de caricaturas, dibujos y esculturas. No nos resulta demasiado interesante. Se ve que el espíritu victoriano no es lo nuestro.



Al salir nos metemos en la cripta de la iglesia ST. MARTIN IN THE FIELDS, que está justo enfrente. Es una iglesia anglicana del siglo XVIII, donde se celebran muchos conciertos. En la cripta, sobre las lápidas, hay un bar, donde nos tomamos un té. Es restaurante y sala de música a la vez, aunque en el pasado el sitio fue empleado como un refugio antiaéreo durante la 2ª guerra mundial.

De ahí a casa, a reposar.

sábado, 27 de agosto de 2016

27 DE AGOSTO

Hoy nos vamos a uno de los mercadillos más populares de Londres, PORTOBELLO, en Notting Hill. Se celebra en Portobello Rd. Esta calle tiene unos tres kilómetros de longitud y conecta Notting Hill con Ladbroke Grove.

Nos damos cuenta que la casa está cerquísima, así que vamos andando. Nos llama la atención que hay muchos carpinteros tapiando jardines, calles y escaparates, y recuerdo que leí que los vecinos protestaban porque en el carnaval de Notting Hill, que se celebra este fin de semana, la gente orina y deja asquerosos sus jardines, así que se atrincheran de esta forma.


El mercadillo consiste en una calle llena de puestos de cosas de todo tipo, desde fruta a antigüedades, joyas, artesanía, ropa..., pero también hay pequeñas galerías con un batiburrillo de antigüedades y curiosidades.



Compramos varias cosas, unos colgantes-lupa para las cegatonas como nosotras, unos broches de marfil y coral tallados, Miguel se compra unos carteles a imitación de los antiguos (de cerveza)...

Tras recorrernos la calle varias veces el hambre aprieta, y Miguel está perdido en la otra punta, así que nosotras nos compramos unos crepes y vamos a su encuentro comiendo. Al final de la calle nos encontramos con él y se compra también él algo de comer y nos sentamos en un poyete de Cambridge Gardens a comer.

A la vuelta nos sorprende una señora vestida de la Reina de Inglaterra, y nos hacemos fotos con ella. Es genial, con una corona del Burguer King y su bolsito colgado del codo. Hay que tener valor y mucho sentido del humor para salir a la calle así.


Volvemos a casa cargadas de bolsas y de experiencias nuevas y esperamos a Carlos, que llega sobre las nueve de la noche.




viernes, 26 de agosto de 2016

26 DE AGOSTO

Hoy nos pegamos un buen pateo. Y eso que hace un calorín parecido al de nuestra tierra.

Vamos primero a la CATEDRAL DE ST. PAUL, aunque no entramos porque es carísimo entrar, y estamos haciendo la ruta "Londres para tiesos". El jardín esta ambientadísimo, hay mucha gente comiendo tumbada en el césped, aprovechando el buen tiempo que hace. ¡Anda que en Sevilla lo iban a permitir!.



En la puerta de la Catedral hay un grupo de música clásica tocando, y la gente se sienta en la escalinata a escuchar.


Cruzamos la calle y entramos en la oficina de Turismo, a ver qué folletos hay de actividades que se puedan hacer. Seguimos hacia GODIMAN ST., una calle peatonal que desemboca en el PUENTE DEL MILENIO, obra del arquitecto Richard Foster.


El Támesis está muy bajo, y se han formado como unas playas de guijarros en las dos riberas, donde la gente pasea y coge piedras. Nos sigue impresionando el agua del río, que es un barrizal. El puente es precioso, peatonal, con unas vistas magníficas. Por un un lado la cúpula de la Catedral...


...Y enfrente la fachada industrial y modernísima de la TATE MODERN.



Miguel se queda tirado en el cesped mientras nosotras vamos al servicio de la Tate y vemos una expo de Georgia O'keeffee, una de las máximas representantes del arte moderno estadounidense desde 1920. A mí no me interesa mucho la obra, unas enormes flores de vivos colores, pero siempre es interesante ver el montaje de estas grandes exposiciones. En una vitrina tiene los libros de lectura de la artista, dedicados por sus amigos escritores. Hay muchas fotos de ella en blanco y negro, algunas son desnudos artísticos.

A la salida nos asomamos a la terraza, desde la que hay unas vistas fantásticas de Londres.



Desde esta terraza vemos a Miguel en el césped, está hablando con un señor mayor, luego nos cuenta que no sabía si era un traficante de drogas italiano, aunque tenía un aspecto de abuelete de lo más normal.

Seguimos por la ribera nos dirigimos hacia el SHAKESPEARE GLOBE THEATRE.



Aunque Shakespeare nació y murió en Stratford-upon-Avon, vivió varios años en Londres. Sus obras se representaron en un teatro igual que este, aunque fue demolido en 1644 (Shakespeare había muerto en 1616). En 1993 empezó la reconstrucción del edificio, que abrió sus puertas en 1997 bajo el nombre de Shakespeare's Globe Theatre. El recinto es una reproducción fidedigna de un teatro del siglo XVI.

Antes de llegar vimos a los invitados a una boda, que esperaban la salida de los novios de un restaurante. Las damas de honor iban vestidas de rosa, bastante cursis a mi modo de ver, y los padrinos con las corbatas de la misma tela y color, idem. Pero lo que más nos llamó la atención fue algún que otro invitado vestido de escocés, con unos calcetines gordos de lana hasta la rodilla, a pesar del calorín que hacía. Tendrían los pinreles achicharraos, los muchachos.

Callejeamos en dirección al BOROUGH MARKET,  pasamos por una iglesia de la que únicamente se conservaba la fachada, con un gran rosetón.


En el mercado compramos la comida que más nos apetece, de la inmensa variedad que existe, y nos la comemos al lado de una réplica del Galeón de Sir Francis Drake (competencia de la Nao Victoria, según nos asesora el grumete Miguel).



Después cruzamos el puente, cogemos en metro y nos bajamos frente al museo Victoria and Albert para ir andando hasta Harrods, aunque antes no podemos resistir la tentación de entrar en un Charity de superlujo (aunque muy barato también) que sale a nuestro encuentro, con ropa de Armani y otras marcas por el estilo.

HARRODS es inenarrable. Entramos por la parte de la carnicería, con sus azulejos modernistas de pavos reales.

Pero la escalera de estilo macarrónico-egipcio con la escultura de Diana de Gales y Dodi al Fayet volando hacia el más allá nos deja sin palabras. Superado el susto, paseamos por algunas plantas viendo las cosas tan carisimas que venden, y a los árabes con pasta comprando como si no hubiera un mañana. ¡Donde se ponga un Charity!

Nos vamos hacia la zona de Belgravia, y vemos en la trasera de los almacenes los cochazos aparcados con los chóferes dentro, algunos tienen un pinganillo en la oreja esperando que los avisen para recoger a los señorones. Cada vez que viene un guardia arrancan, aunque los coches son muy silenciosos.



Vamos por Sloanes street, llena de tiendas caras, y por Lowndes square donde se repiten las escenas de los coches. Allí vemos a unos chavales de la edad de Miguel con una bolsa grande de Gucci. En una zona de casas de esas que tienen un jardín enfrente vemos cochazos aparcados, uno tras otro, brillantes y con los cristales tintados, y en una cafetería un montón de chóferes tomándose un té mientras esperan el aviso.

Pasamos por la Embajada de Francia. Hay una manifestación a favor del burkini, una especie de burka que usan las mujeres para bañarse en la playa, y que en Francia lo han prohibido.

Nos metemos en HYDE PARK, lleno nuevamente de árabes, muchas mujeres con burka en grupitos charlando animadamente. Nos tiramos en el césped a tomarnos un té mientras vemos el espectáculo de gente tan variopinta.

Hay muchísima gente navegando con unos botes de remos y con unos monopatines por el lago SERPENTINE. El Serpentine en realidad era una represa del río Westbourne, que en 1730 formaba ocho pequeñas lagunas naturales en el parque. Actualmente, sin embargo, el lago es llenado con agua bombeada desde el Támesis, ya que debido a la contaminación del Westbourne, se dejó de proveer agua al lago en 1834. Se llama así porque tiene una forma curvada, parecida a una serpiente.

Detrás nuestra hay un grupo de mujeres árabes muy arregladas, con sus túnicas ¡de Chanel!. Vemos a otra que lleva una especie de máscara de metal dorado en la cara, tras mucho pensar imaginamos que será algo para que el velo no se le pegue demasiado a la nariz y a la boca.


Decidimos volver a casa atravesando el parque, así que nos vamos siguiendo la orilla del Serpentine. Cruzamos un puente precioso, donde un chico toca una especie de laúd a los cisnes.


Nos topamos con el MEMORIAL DE DIANA DE GALES, que es una fuente circular donde hay muchos niños bañándose.



Siguiendo hacia Kensington Garden vemos unas esculturas enormes y muy modernas. Es la GALERÍA DE ARTE SERPENTINE. Sus exposiciones tienen que ver con la arquitectura y la educación. Cada año la Serpentine Gallery selecciona a un equipo de arquitectos de fama internacional para diseñar un pabellón en los jardines, como una pequeña muestra práctica de la arquitectura contemporánea.



Pasamos por el monumento a Peter Pan, ya que Kensington Garden inspiraron al autor, J.M. Barrie, para empezar la historia de este personaje. La estatua está en el lugar exacto en el que Peter Pan "aterriza" por primera vez en la primera versión, y fue colocada allí por el propio autor en secreto una noche, ya que le fue denegado el permiso para poder colocarla.

Un poco más adelante vemos LOS JARDINES ITALIANOS, que es el lugar donde nacen los lagos que dividen Hyde Park y Kensington Garden. Eran parte de una finca de caza de Enrique VIII (que además de cargarse a sus siete esposas, tenía tiempo el hombre de cazar). Fueron agregados al parque en 1860. Tiene cinco estanques octogonales con fuentes de mármol y barandillas. Fue copiado de uno similar que había en Versalles y en un principio contenía una bomba para llevar el agua desde un pozo hasta los lagos LONG WATER y THE SERPENTINE.

Ya estábamos casi en Galway rd. cuando escuchamos en la calle un estruendo, y salimos del parque para ver qué era, una gran concentración de ciclistas llenaban la calle con música.

En casa vemos la película "Notting hill", para poder reconocer al día siguiente las calles por las que vamos a pasar.


jueves, 25 de agosto de 2016

25 DE AGOSTO

Hoy nos despedimos de Carlos y María en el desayuno ¡os vamos a echar de menos!.

Rocío no se encuentra muy bien del estómago, Miguel ha ido a Stanford a arreglar un tema del partido al que va a ir esta tarde, por lo que nos quedamos tranquilitas en casa dibujando (y escribiendo el diario).

Sobre las 12 llega Miguel y nos vamos los dos a una tienda a la que quiere ir en Piccadilly Circus.

Vamos a varias, una de ellas es Hollister, modernísima, muy oscura, las paredes son pantallas en las que se reflejan escenas del mar, y otras que no recuerdo el nombre, todas de camisetillas tipo primark.

De allí nos vamos al Museo de la Ciencia, donde disfrutamos viendo la evolución de la tecnologia en móviles, ordenadores... lo malo es cuando te das cuenta que hay muchas cosas de las que eres testigo de la evolución, y te entra complejo de momia. Es muy espectacular la parte de los aviones, ya que hay maquetas casi a tamaño natural. 

A las 6 cierran, y salimos, aunque nos quedamos un rato sentados en la puerta, enfrente está el Victoria and Albert y al lado el Museo de Historia Natural, por lo que es muy entretenido ver el ir y venir de gente, sobre todo hay muchas familias. 

Cogemos el mismo metro los dos, aunque yo me voy para casa y Miguel al partido. Como Rocío está mejor cogemos nuestro kit de dibujo y nos vamos las dos a Kensington Garden a dibujar. Tras dar varias vueltas, nos sentamos en una avenida enfrente de unas grandes mansiones que vemos a lo lejos. Cuando ya la luz no nos deja seguir vamos andando para verlas por la parte de la fachada. Están en la calle Green Garden y son todas embajadas, espectaculares. La calle está protegida por la policía, y sólo pueden entrar vehículos autorizados o peatonas como nosotras.


Cenamos viendo una película en la gran pantalla de televisión que hay en casa. Cada noche nos toca una que se haya rodado en Londres, esta noche toca "Love actually". A la mitad llega Miguel del partido y nos cuenta algunas de las anécdotas.

miércoles, 24 de agosto de 2016

24 DE AGOSTO

Tras el desayuno de rigor nos vamos hacia Piccadilly Circus a cambiar unas calzonas que se compró Miguel en Lillywhites y que le quedan muy apretadas. María y Carlos hoy se liberan de nosotros y se van por su cuenta.

De allí vamos al Piccadilly Market, que resulta ser una patochá. Está en los jardines de la Iglesia de St. James, donde estuvimos el primer día, pero sólo hay unos pocos puestos de cosas bastante feas. Así que damos una vueltecita rápida y llevamos a Miguel al Fortnum and Mason, a comprar té.

Nos dirigimos hacia OXFORD ST. por OLD y NEW BOND, una calle con tiendas carísimas: Armani, Gucci, Victoria Secret... En la esquina con Oxford St. está una inmensa tienda de Zara y allí cambia el aspecto y el público de la calle. También está llena de tiendas pero éstas ya a precios del público en general. Vamos a Forever 21, una tienda de ropa con mucho éxito entre las adolescentes.

A la salida cogemos el metro hasta Liverpool street hacia BRICK LANE, en el East End londinense, es un barrio alternativo, con grafittis en las paredes. Vamos a una tienda de ropa de segunda mano que se llama Rokit, de segunda mano.

Seguimos callejeando hasta el mercado OLD SPITAFIELDS, un mercado muy chulo con tiendas alrededor. Fue construido en 1876, aunque tenía actividad desde 1682. Hay muchos puestos de comida de todas partes del mundo, aunque también hay algunos puestos con ropa y artesanía, y lo más bonito son las tiendas que están alrededor. Allí comimos. Luego nos tiramos en un césped justo a la hora en la que los yuppis salían de su trabajo quitándose las corbatas. La mar de entretenido. Todos van uniformados, con traje de chaqueta (sin corbata), camisa blanca y una mochila a la espalda.



También hay una peculiar estatua a una cabra, que tengo que investigar qué relación tiene con los yuppies de la City. De momento, como nosotros sí tenemos cierto parecido con ella, nos hacemos un selfie.



De allí nos vamos a la TORRE DE LONDRES, un castillo a orillas del Támesis donde encerraban a todos los delincuentes londinenses. Aunque está cerrado, tiene muchísimo ambiente y es soberbio.



Nos sentamos junto al río a contemplar la magnífica perspectiva del PUENTE DE LA TORRE. Es un puente basculante y colgante de estilo victoriano neogótico.






Y de allí, nos vamos a casa que ya va siendo hora.



martes, 23 de agosto de 2016

23 DE AGOSTO

Cuando nos levantamos vemos que el supuesto zorro ha movido dos huesos que había dejado en el jardín, o sea, que no era una leyenda urbana.

Tras un opulento desayuno en el que, como es habitual, planificamos el día mientras comemos jamón, decidimos dejar hoy dejamos los museos para por la tarde, ya que los niños han hecho planes y están hartos de museos.

Salimos de casa dirección al PALACIO DE BUCKINGHAM para ver el famoso cambio de guardia. Nos bajamos en HYDE PARK CORNER y atravesamos el WELLINGTON ARCH, un arco de 1825 que conmemora la victoria británica en las guerras napoleónicas.




Por CONSTITUTION HILL llegamos al palacio a las 11.30, justo a la hora. Está la reja del palacio que ya la quisieran pa ellos los almonteños. Hace un calor tremendo, y con el sol de frente no vemos más que unos puntitos rojos entre las cabezas de los japoneses que copan el palacio.

Así que con el permiso de su divina majestad nos vamos hacia St. JAMES PARK, un precioso parque con una extensión de 23 hectáreas, con muchas ardillas y sobre todo muchos patos de los que le gustan a Rocío. Tiene un lago con dos islas, WEST ISLAND y DUCK ISLAND (donde viven los patos que le dan nombre). En un extremo hay una casa donde vive el cuidador de los pajaros.



Esa casa se llama Duck Island Cottage, es una pintoresca casa de campo en pleno centro de Londres, un lugar que ha sido durante mucho tiempo el refugio para multitud de aves acuáticas. Aves de diversos tipos, tanto nativas como extranjeras, se han mantenido aquí desde 1612, en un aviario a lo largo de lo que hoy es Birdcage Walk.

En 1532, el famoso Enrique VIII compró la zona donde hoy se ubica el parque, que por aquellos entonces era una marisma pantanosa. Cuando Jacobo I ascendió al trono en 1603, ordenó que se drenara y se ajardinara, y lo utilizó de zoológico, donde guardaba a los animales exóticos que le traían como presentes, principalmente de los viajes a las colonias, entre los que había camellos, cocodrilos y un elefante, así como varias aves exóticas.

Fue Carlos II quien creó el cargo de “Gobernador de Duck Island" y Guillermo III el que mandó construir la primera casa de guarda. A pesar de ser descrita en la época como “uno de los retiros de verano con más encanto imaginables” o “un paraíso en miniatura“, fue destruida en 1771 y reconstruida después de 1840, gracias a la Sociedad Ornitológica de Londres que exigió que se volviera a construir un refugio para el cuidador de las aves. El arquitecto John Burges Watson diseñó Duck Island Cottage tal como lo conocemos hoy en día, y construyó una pequeña casita de campo, irregular, de inspiración suiza, para contrastar con la arquitectura cada vez más monumental de las oficinas gubernamentales que se erigían en los alrededores de Whitehall. Desde 1953 esta deshabitada.


Con las ardillas y los patos estuvimos más tiempo que con la guardia real.

Pasamos ante el Guards Division Memorial, un monumento a los soldados muertos en la Primera Guerra Mundial y de allí al Horse Guarde Parade, donde los pobres guardas tienen que aguantarnos a los turistas haciendonos fotos mientras ellos hacen guardia. Sobre todo hay uno que nos da especial pena, está con todo el solitrón de cara y dándole en la pechera de metal plateado que tiene, y que va a poder utilizar para freír los huevos cuando llegue a su casa.



De alli vamos a DOWNING STREET, la calle donde está la casa del primer Ministro.



Y seguimos hasta el final de la calle, donde está la ABADÍA DE WESTMINSTER. Nos metemos en la Capilla de sta. Margarita a descansar un rato entre lápidas, ya que preferimos no entrar en la abadía porque vale 20£. Leemos en la guía que se conservan los desperfectos causados en la guerra, como una vidriera que está rota, lápidas ennegrecidas por una bomba de aceite que cayó y un banco quemado. Cada banco tiene un cojincillo bordado a punto de cruz con las iniciales del que se sienta en el banco (eso nos lo imaginamos, ya que en la guía no viene), lo que sí es cierto es que conserva cada uno ácaros desde la época de la reina Victoria.




Nos hacemos una foto en el famosísimo reloj de la torre BIG BEN, seguimos hacia TRAFALGAR SQ., y entramos en la NATIONAL GALLERY, más que nada a hacer pipi. Hay una cosa muy curiosa que hemos descubierto en este periplo que hacemos por los baños públicos. El agua del grifo sale caliente, pero caliente caliente, vamos, que en algunos sitios te achicharras, por lo visto es para que la gente no beba ya que el agua de Londres es muy mala.

Recorremos algunas salas pero rapidito, sobre todo vemos las de los impresionistas, donde están los Girasoles de Van Gogh entre otras obras maravillosas.

Pero es hora de comer y el hambre aprieta, así que vamos hacia el Támesis, compramos sushi y comemos en WHITEHALL GARDENS, en unas hamaquitas la mar de cómodas.


Al lado nuestra había una señora, que nos dice en un momento dado que nos está escuchando y que sabe español porque nació en Gibraltar. Se llama Anita y se vino a Londres en la Segunda Guerra Mundial, baila bailes de salón y sevillanas ¡con 87 años!, dice que en ese parque hay actuaciones y que se baila, y que un viudo quiso bailar con ella y que "le echó el baile a perder".



Después de comer los niños se van de compras, y Miguel a un partido de fútbol con un amigo suyo. Nosotras nos vamos a la TATE BRITAIN, que está en Millbank, bastante lejos. Hay una exposición que se llama:

Es muy curiosa. En ella se ve la influencia de la fotografía en los pintores prerrafaelistas. Muchos de ellos colocaban a las modelos en las posturas que querían pintar y las fotografiaban para pintar de ahí en vez del natural.



Cuando acabamos con la exposición nos paramos en la tienda y luego vamos a las salas, aunque nos persigue un guarda echándonos, porque quieren cerrar. De refilón vemos una sala con grandes esculturas de Henry Moore.

Salimos por el lateral del edificio, que muestra los daños de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, hay varios agujeros en la piedra. Enfrente hay una facultad de arte. Parece un barrio tranquilo. Tarde nos enteramos que hay un barco que une las dos Tates, y que podíamos haber cogido más que nada por darnos un paseo "free" por el río.

Volvemos a casa, nos bajamos en la estación de Queensway y entramos almacenes Whiteleys. En un Marks and Spenser compramos comida y llegamos a casa las 9'30, cansadas pero satisfechas.

lunes, 22 de agosto de 2016

22 DE AGOSTO

Tras un opíparo desayuno salimos callejeando por nuestro barrio, BAYSWATER.

En el libro de Enric González dice:
"Hay que ser consciente de que una ciudad inglesa es una vasta conspiración para desorientar a los extranjeros", explica George Mikes en su clásico How to be a Brit. Y prosigue con algunas de las trampas para foráneos: se da un nombre distinto a la calle en cuanto haga la menor curva; pero si la curva es tan pronunciada que crea realmente dos calles distintas, se mantiene un mismo nombre. Por otra parte, si, por error, una calle ha sido trazada en línea recta puede recibir muchos nombres.
Dado que algunos extranjeros ingeniosos pueden orientarse incluso bajo tales circunstancias, son necesarias algunas precauciones adicionales. Hay que llamar a las calles de muchas maneras: street, road, place, mews, crescent, avenue, rise, lane, way, grove, park, gardens, alley, arch, path, walk, broadway, promenade, gate, terrace, vale, view, hill, etcétera.
Y eso es lo que pasa en nuestra calle. Comienza llamándose GARWAY RD. en nuestra zona, pero tres casas más adelante se llama LEINSTER SQ., das unos pasos y ya estás en PRINCE'S SQ. y más allá en ILCHESTER GARDENS, en una esquina nos encontramos con The Greek Orthodox Cathedral of the Divine Wisdom (Hagia Sophia) y entonces la calle pasa a llamarse ST. PETERSBURGH RD., ya hasta el final que desemboca en BAYSWATER RD. y en LOS JARDINES DE KENSINGTON.

Antes de seguir el paseo paramos a cambiar euros en libras. Por 300 euros nos dan 255 libras.

Entramos en LOS JARDINES DE KENSINGTON, un parque que está unido a HYDE PARK y que antes eran los jardines privados del Palacio de Kensington. Hay muchas ardillas muy graciosas, y nos paramos a darle de comer pero no se fían mucho y enseguida salen corriendo a trepar por los árboles.

Nos acercamos a un gran lago, THE LONG WATER, con mucha variedad de patos, gansos, ocas y cisnes, con los que también pasamos un rato alimentándolos con un bocata de jamón. En estos jardines transcurre la historia de Peter Pan, y hay un monumento que lo recuerda. También se puede visitar el PALACIO, aunque no lo hacemos, tiene un coqueto salón de té y al lado hay unos jardines muy bonitos.



Continuamos por el parque hasta toparnos con el ALBERT MEMORIAL, del que dice Enric González:
“Alberto permanece, para la posteridad, incómodamente semisentado en una garita neogótica y multicolor de 53 metros de altura, con un catálogo de la Exposición”
Por lo visto él se negó a este monumento, pero tras su temprana muerte la Reina hizo lo que le vino en gana, que era ni más ni menos que este mamotreto.

Pues al pobre Albert, precisamente, le dedicamos hoy el día (o por lo menos la mañana). Este rey dejó una honda huella en Londres tras casarse con la Reina Victoria, de acuerdo con sus gustos se construyeron el Royal Albert Hall, la Royal Geographical Society y el imponente Natural History Museum.

Frente al monumento de marras está el Royal Albert Hall, y todo el barrio que lo rodea es South Kensington, con edificios de piedra y ladrillo rojo diseñados por el propio Alberto, que hoy es una zona de embajadas, aunque también pasamos por alguna facultad. Así llegamos a la impresionante fachada del Museo de Historia Natural donde hay una cola inmensa que nos hace desistir en la entrada, y continuamos hasta el VICTORIA AND ALBERT MUSEUM. Lo primero que visitamos es la tienda, donde hay cosas preciosas (aunque caras) mientras los niños entran en la exposición "Engineering the World: Ove Arup and the Philosophy of Total Design" y cuando salen paseamos por algunas salas, porque es tan grande el museo que decidimos ir a la sección de joyería y miniaturas. De camino a nuestra meta pasamos por una gran sala llena de rejas, y otra galería desde la que se ve otra abajo con tumbas y estatuas de piedra renacentistas, y una columna tan enorme que nos preguntamos cómo la han llevado hasta allí.

La salita de las joyas es preciosa, toda de cristal negro, y las vitrinas muestran la evolución de la joyería a lo largo de la historia. De allí pasamos a la de miniaturas, unos retratos que se hacían para concertar matrimonios o para recordar a familiares muertos. Realmente preciosas todas. Rocío nos va explicando curiosidades y las técnicas que se empleaban.

Nos vamos desde allí al patio central, donde hay mucha gente descansando y niños mojándose en la fuente central. Hay una instalación modernísima, como una gran telaraña. Tan bien estamos que nos comemos allí el bocata.


Una vez repuestos nos vamos hacia Exhibition Road, una preciosa plaza con muchas terrazas y cogemos el metro en South Kensington station hasta Temple, con un calor horroroso, más digno del levante gaditano que del clima londinense.

Bajamos en la orilla del Támesis, donde nos encontramos con un edificio que tiene en el tejado una preciosa veleta dorada en forma de galeón. Es el Two Temple Place. Busco en internet y dice que es:
"Is home to the Bulldog Trust, a charity founded in 1983. We host annual exhibitions, showcasing publicly-owned museum and art gallery collections from around the UK.
Our spectacular neo-Gothic mansion is also one of London's most prestigious settings for corporate and private entertaining. We provide an unrivalled venue, combining the grandeur of a state occasion with the intimacy of a private house party".

Al lado hay otro fastuoso edificio de ladrillo rojo, está en Carmelite St. se llama CARMELITE CHAMBERS y dicen que allí luchan contra el fraude fiscal.

Cruzamos el río por el BLACKFRIARS BRIDGE, inaugurado en enero del 2014, es el puente solar más largo del planeta y el segundo de su tipo en el mundo. Sorprende el color del río, es un puro barrizal.



Llegamos hasta la TATE MODERN, aunque sólo visitamos la tienda y los servicios (¡un clásico!) y por supuesto nos hacemos varios selfies en la puerta.

Nuestro siguiente destino es BOROUGH MARKET, aunque nos confundimos y seguimos una ruta equivocada por Southwark Bridge road, llegamos hasta un barrio de casas de ladrillo tipo industrial y unos balcones muy graciosos, de madera con cadenas para plegarlos (cerca de Cooperfield st.). Cuando nos damos cuenta que por ahí se va a Borrough ¡con dos erres! así que damos la vuelta. Al llegar al mercado está cerrado, pero es muy bonito.

Nos tomamos un té de consolación mientras pensamos qué hacer. Los niños deciden irse hacia Convent Garden y nosotras cruzamos por un puente justo a la hora que todos los yuppies salen de la city como hormiguitas,  a las seis de la tarde. Antes nos hacemos una foto con el LONDON BRIDGE al fondo y por poco le saltamos un ojo a un yuppie con el palo selfie, ya que a Rocío lo que de verdad le gusta es grabar un vídeo dando vueltas.

Después de ese incidente cogemos el metro en la estación de Bank y venimos a casa. Acabamos el día con una cervecita en el jardín.